Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de junio de 2011

La coherencia también hace parte del mercadeo

Imagen y marca. En mi hogar el jabón de baño es Dove. Una de las presentaciones del producto en los supermercados de gran superficie es un paquete por tres, empacado en un sencillo papel celofán termosellado. Al hacer mercado dejamos de ver esta presentación hace un mes aproximadamente. 


Hoy, lo encontramos nuevamente y con sorpresa en otra presentación: una caja de cartón que contiene las tres unidades empacadas, a su vez, en cajas de cartón. Lo primero que exclamé cuando lo vi fue "¡QUÉ DESPERDICIO!" Sí, en mayúsculas. Estoy del lado del medio ambiente por convicción.


Pero bueno, el tema no es el consumo en mi hogar ni mi orientación ambientalista. El tema es la proyección de una marca que lanzó en el 2005 una campaña denominada "Por la belleza real" dirigida a promover un concepto de belleza por fuera de los cánones establecidos en una sociedad que estereotipa y margina. Para ilustrar mejor el tema, un extracto acerca del propósito de la campaña, publicado en la página de Unilever, link de Desarrollo Sostenible (¡ !):

"Dove, encontró que los diferentes modelos de belleza influyen en la autoestima y el bienestar de la mujer. Por eso lanzó una campaña que propone una visión de la belleza más tolerante, saludable y democrática.
...A partir de estos resultados, Dove se propuso ampliar el estereotipo de belleza. Por eso, la marca lanzó la Campaña "Por la Belleza Real" que tiene como objetivo cambiar el status quo y ofrecer una visión de la belleza más tolerante, saludable y democrática. Una visión de la belleza que todas las mujeres puedan tener y disfrutar cada día. "

Voy al grano, una marca con tanto impacto, dedicada a la elaboración de productos para el cuidado personal, que se atreve a ir en contra de los conceptos establecidos de belleza y opta por mostrar modelos alternativas de esta ¿no debería también asumir posiciones radicales en torno al uso racional de recursos y la sostenibilidad del negocio, a partir de actitudes amigables con el medio ambiente?

Si miramos el asunto desde el tema del posicionamiento y -lógicamente- las ventas, las acciones de responsabilidad ambiental ampliarían la base del target -hombres y mujeres interesados en el cuidado personal y con tendencias ambientalistas- y captarían un mayor número de compradores. 

Entonces, si el punto es ser radicales, saludables, democráticos y lo más importante, sostenibles, creo que un poco de coherencia en las acciones corporativas -discurso, producción, mercadeo- daría mejores resultados. Quienes queremos lucir y sentirnos mejor puede que también queramos eso para el planeta.

viernes, 3 de junio de 2011

Respondiendo a mi pregunta

Nuevas tecnologías. A propósito de mi post de ayer acerca de la real utilidad o función de Tuiter, encuentro un valioso comentario en un artículo sobre el éxito de la modelo Carolina Cruz como tuitera, en  la revista Cromos:

"En medio de una plataforma en la que navegan más de dos millones de usuarios sólo en Colombia, aquello de bombardear a punta de trinos puede convertirse en una bulla extenuante incluso para el más experto. “Con Twitter hay dos posibilidades –comenta Carlos Rozo, consultor en comunicación en redes sociales–: o lo conviertes en una tribuna sólo con el objetivo de decir lo que quieres, pero no escuchas, con lo cual sólo generas ruido; o lo usas como un mecanismo eficaz de comunicación inmediata, bajo la cual tú hablas, escuchas y respondes. La clave es, por supuesto, escuchar”.
www.revistacromos.com.co, edición virtual del 3 de junio de 2011, sin autor reseñado. 
Claro, escuchar. ¿Y estar conectado cuánto tiempo a la red, para atender de manera efectiva a los seguidores? Por algo la figura del community manager se ha convertido en algo tan deseado en las empresas o negocios, y es tan bien paga. Escuchar a la gente requiere tiempo, atención y dedicación.

jueves, 2 de junio de 2011

La vida en 140 caracteres

Nuevas tecnologías. Recientemente he comenzado a twittear (¿o tuitear?) y siendo fiel a mi psicorrigidez selectiva –es decir, que aplico solo en lo que me parece útil-, aparezco con un seudónimo, teniendo en cuenta que soy nueva en la red social de los trinos y no me interesa evidenciar mis falencias en su manejo.

Más allá de los aspectos técnicos, mi movilidad en Twitter (¿o tuiter?) me ha producido profundos cuestionamientos y retos en cuanto a los tipos de comunicación que se generan a partir de 140 caracteres. ¿Cómo hacer para no escribir bobadas? ¿Cómo generar contenidos de calidad –cuando es una cuenta corporativa o personalidad pública- en tan poco espacio? ¿Cómo despertar interés en un universo superextrahomogéneo de tuiteros?

Si, ya se que debo segmentar mi público y que existen los enlaces para mensajes que vayan más allá de los consabidos 140 grafemas o espacios permitidos. Mi punto es: hay que saber hablar muy bien, conocer muchas palabras, manejar hartas acepciones, ser un mago de la expresión y hacer alarde de la "brevedad significativa" para hacerse notar sin ser Lady Gaga o el ex presidente Uribe.

Precisamente hoy leía un artículo virtual sobre los excelentes efectos de la lectura sobre la escritura: el que profusamente lee, divinamente escribe, o tiene más probabilidades de hacerlo, a propósito de las nuevas prácticas de escritura inducidas por las redes sociales. Creo que quien inició la conversación #palabras que matan –en la que participé con gusto- lee poco, pero conoce a la perfección  las preferencias tuiteras o las tendencias ciberespaciales.

Entonces, dadas las profundas implicaciones del asunto para quienes nos tomamos las cosas muy en serio, y como diría un geek conocido mío: el dilema de esta generación está en si tuitear o no tuitear.

martes, 31 de mayo de 2011

Más simple = ¿mejor?

Lenguaje. Recientemente tuve la oportunidad de tomar un curso de corrección de estilo para mejorar mis competencias como redactora y creadora de contenidos para diversos medios. Allí tuve la oportunidad de conocer las álgidas disputas alrededor de la ortografía española y las revolucionarias propuestas de reconocidos eruditos para modificar sus reglas.

A propósito del tema, Jorge Luis Alvis, mi docente del curso, me ha hecho llegar un interesante documento que ahora les comparto. Dice la tradición que el hombre es un animal de costumbres, así que, por si las modificaciones llegan a darse ¡empecemos a acostumbrarnos!

domingo, 29 de mayo de 2011

¿Funcionalidad o utilidad?

Nuevas tecnologías. Ha corrido agua bajo el puente desde el hallazgo de las pinturas de Altamira, el ingenioso invento del señor Gutenberg y la aparición de ese canal que-sirve-para-todo-y-no-deja-de-asombrarnos llamado internet.

Las formas de relacionarse –los negocios, los sentimientos, el conocimiento, la cultura y tantas otras cosas- han sabido sacar partido de cada avance y la comunicación ha desarrollado nuevas formas y parámetros con ellos (menos palabras, más signos, otras convenciones).

Hoy lo virtual se mezcla con lo real y nuestra percepción del tiempo se ha desligado del horario local, para trasladarse a un concepto mucho más simple: el momento presente en la pantalla del ordenador o del móvil.

Somos seres hipersensoriales, multifuncionales y con diversidad de identidades –la personal en Facebook, la profesional en LinkedIn y el alter ego en Twitter-, con una capacidad de absorción, digestión y aprovechamiento de “nutrientes informativos” asombrosa.

Ahora todo es fácil, inmediato, personalizado (¿?) y lo mejor –en muchos casos-: ¡gratuito!

Y a pesar de todo esto, lo básico, lo necesario, lo que realmente lograría diferencias abismales, sigue siendo complicado: la educación con amplio alcance, la economía incluyente, la sostenibilidad a largo plazo, el cuidado del medio ambiente.

Si podemos enlazarnos y ponernos de acuerdo para que Facebook permita a determinada persona la publicación de fotos consideradas “ofensivas” ¿no podríamos hacerlo para que desaparezcan ciertas condiciones que afectan a millones de seres humanos, y verdaderamente deberían ofendernos?

Las nuevas tecnologías deben servir para mucho más de lo que están sirviendo. Son herramientas que aún tienen mucho por dar.